jueves, 18 de octubre de 2012

Niñez

Hola lectores. Esta entrada sí va a corresponder a mis intenciones primarias, aunque he visto que el tema de profundizar en sentimientos y demás le ha gustado a la gente, así que me desviaré un poco en mis entradas para profundizar. Aquí voy a hablar sobre lo que me ha ocurrido hoy durante el día, momentos aburridos quizás pero un buen momento a la mitad (que pedazo rima me ha salido sola). Veréis...

Hoy me he levantado tarde, por el tema de la huelga y tal (aunque mi intención era ir a Sevilla pero no he podido ir porque mis amigos no han querido y no iba a ir yo solo, ¿no?), entonces me he levantado y he ido al peluquero a cortarme un poco el pelo, que lo tenía muy largo. Se me ha quedado bien, ahora veo, aunque algunas cosas no me gustan pero me joderé, ya crecerá. Tras volver a mi casa estuve vagueando hasta la hora de comer y después hasta ahora, la verdad es que ha sido una tarde muy aburrida. Aunque no del todo... Al volver del peluquero, tenía que pasar por el CEIP Miguel de Cervantes (colegio al que fui hace... mucho) y vi a una clase de 1º o 2º de primaria en Educación Física. Los niños estaban como si fuera un recreo, correteando a sus anchas por el campo de baloncesto, unos tirados por el suelo haciendo la croqueta, otros haciendo un tren y otros simplemente corriendo jugando al pillar. Al ver esa imagen de niñez, de inocencia, me di cuenta de que todos tenemos un niño dentro de nosotros. Cuando los vi sonreí y recordé buenos momentos, momentos en los que a los niños solo les preocupaba perderse sus dibujos favoritos en la tele, momentos en los que si nos decían tontos o idiotas no les volvíamos a hablar nunca y al día siguiente nos dábamos un abrazo. Entonces, tras ver y sentir esto, me puse a pensar que todos llevamos a nuestro niño dentro, ese niño que muchas veces quiere salir y no le dejamos, ese niño que no es más que nuestra mejor faceta para mostrar a los demás. Yo, sinceramente, y aunque de potestad no tengo un pelo sobre ustedes, me gustaría que sacárais alguna vez a ese niño que lleváis dentro, que, por una vez, quiere volver a correr en la hierba, sentirla en sus manos, a reír sin preocupación alguna, jugar tranquilamente y parar para ir a merendar a ver los dibujitos que echan por la tele... Todos lo tenemos, aunque lo neguéis, siempre habrá algo que os fascine mucho a causa de ese niño, algo que a ti te fascina y que a tus amigos, que intentan ocultar a ese niño tras una fachada, les parecerá como algo demasiado "infantil" o estúpido para ellos. No temáis a los demás, temed al miedo que os hace preocuparos por el pensamiento de los demás sobre ti.

"En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta."
Pablo Neruda

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