Buenas noches lectores. Hace tiempo que no escribo una entrada, espero que las hayáis echado de menos... Antes de empezar, y para que podáis "entender el por qué" de lo que voy a contar hoy, voy a explicaros, más o menos científicamente, lo que ocurre cuando dormimos (si alguien no lo quiere leer que se salte el siguiente párrafo):
Normalmente, cuando dormimos, la parte parasimpática del cerebro se
activa y la otra, que utilizamos cuando estamos despiertos y que ahora
no recuerdo su nombre, se desactiva. Esta parte activada genera y
libera, digamos, la energía que vamos a usar durante el día siguiente.
Muchas veces, en ocasiones muy, repito, muy extremas, se activa esta
parte cuando estamos despiertos y eso hace que nuestro cuerpo se
vuelva... sobrenatural (como super fuerza entre otros), digamos. Pues
bien, la parte parasimpática también controla nuestro subconsciente,
esta parte sabe todo sobre nosotros, nuestros deseos más profundos, y,
normalmente, este subconsciente sale para hacernos gozar con sueños que a
veces son bellos, otros son extraños y otros son terroríficos.
Hoy, esta noche, hablaré sobre un sueño que tuve antes de anoche Sábado, un día especial. Ese día (bueno, más bien ese fin de semana) tenía una fiesta de cumpleaños en la cual empezó el Sábado a las 12:00 y acabó (para mí) a las 14:30 del Domingo. La fiesta fue una pasada, risas, comida, amigos, diversión y cachimba, día perfecto, ¿no? Pues bien, aunque la fiesta, como dije antes, duró unas 26 horas y 30 minutos, dormí más o menos 4 horas. En esas 4 horas que dormí , tuve un fantástico sueño, un sueño en el que ella aparecía. Estábamos besándonos no recuerdo el lugar, solo recuerdo la persona y la acción con eso me basta para saber lo que ya me suponía, sobre la verdad de lo que siento. Pues bien, para mí los sueños como el que tuve antes de anoche tienen un significado, y es que el subconsciente, muchas veces cuando dormimos (como ya expliqué en el párrafo anterior) nos muestra nuestros deseos más ocultos, nuestra verdad... Por eso, el sueño que tuve el otro día con ella fue "una señal" para que lo intentara por todos los medios, que intentara que no se escapara entre mis dedos, que ella podría ser buena para mí y que la deseo mucho más de lo que pienso. Sueños como este he tenido pocos, solo dos (contando este), aunque el primero directamente lo olvidé porque esa persona sabía que era inalcanzable... Pero ahora es distinto, sé que puedo, sé que tengo posibilidades (¿y quién no las tiene?) y sé, también, que si de verdad la quiero, podría conseguirla, aunque solo fuese por un momento y besar esos labios rojos y mirar esos ojos de un color que conlleva a un mundo interior...
"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta" - Sam Keen
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